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Hasta 200 euros más nos pueden cobrar las aerolíneas por exceso de equipaje

Maleta aeropuerto
Maleta aeropuerto

Quieren hacernos pagar por exceso de equipaje

Sí, como lo oís. Podemos llegar a pagar hasta 200 euros por subir nuestro equipaje en el avión. Normalmente no por culpa del tamaño de la maleta, sino del exceso de equipaje. Ya nos conocemos, nunca es suficiente. Los “por si acasos” se convierten en el mayor hándicap a la hora de hacer la maleta. Y es que hay que reconocerlo, con tal de que quepa todo lo que nos queremos llevar (¡que no es poco!), somos capaces de buscar cualquier truco o estrategia para no exceder los límites de las políticas de equipaje de mano de las compañías.

Una encuesta realizada por la agencia de viajes online eDreams asegura que el 30% de los viajeros se ponen varias capas de ropa para evitar meterlas en la maleta y que incluso hay gente que se espera al final de la cola para que el equipaje viaje en la bodega del avión sin coste (4%) o que soborna al personal de la puerta de embarque (2%). No hace falta llegar tan lejos. Porque al final, ¿quién utiliza toda la ropa que guarda? Raro es el viajero que se pone el 100% de la ropa que mete en la maleta durante las vacaciones (16%). Tan solo un 40% reconoce utilizar tres cuartos o más, mientras que menos del 30% emplea más de la mitad.

Así, sabiendo que las compañías limitan no solo el tamaño de la maleta y el número de bultos, sino también el peso (ver lista más abajo) haciéndonos pagar costes adicionales por exceso de equipaje facturado (desde los 60 hasta los 200 euros), por qué no utilizar prácticos consejos como hacer listas, mejorar el doblaje de la ropa, tener en cuenta la duración del viaje o elegir una maleta ligera para poder meter mayor cantidad de ropa si fuese necesario.

Hacer una lista para evitar despistes y exceso de equipaje

Hacer la maleta puede ser un arte y lo que para unos es una tarea sencilla para el resto puede convertirse en una auténtica pesadilla. ¿Qué metemos y qué no? ¿Qué no se nos debe olvidar? Ahora gracias a la tecnología esta tarea es mucho más sencilla. Existen distintas apps que te ayudan a crear listas de equipaje y organizar todo lo que quieres llevarte. ¡Dos en uno! Desde Closet +, una app gráfica que permite fotografiar con el móvil para organizar la ropa por colores e incorporarla a un calendario para saber qué ponerse cada día; hasta Suitcase que ofrece más de 640 posibles objetos que puedes meter en tu maleta (bikini, pasaporte, gafas de sol, etc.), además de la posibilidad de crear nuevos ítems. Incluso en el caso de que tengas que coger un avión, Suitcase te ayuda a conocer el peso aproximado de tu equipaje (según los objetos que añadas) y si debes facturarlo o no (según peso y compañía aérea).

Mejora el doblaje de la ropa y ahorrarás espacio

Hay sencillas formas de doblar la ropa en la maleta para ahorrar espacio. Aunque no lo creas a primera vista, la forma tradicional de hacer la maleta, doblando la ropa en cuadrados, no es la más eficiente y no aprovechas todo el espacio que podrías tener en tu equipaje. Aquí te dejamos dos opciones que optimizarán mejor el espacio para que puedas meter ¡algún conjunto extra!

Enrolla la ropa en vez de doblarla: para aprovechar mejor los recovecos interiores de tu maleta o guardar la ropa por capas superpuestas y luego dobla los extremos. ¡Es más sencillo de lo que parece!

Y por último… Ten en cuenta la duración del viaje

Si tu viaje es de más de una semana, ni te lo pienses. Una maleta mediana es lo que andas buscando. ¿Por qué? Porque ofrece más espacio que una maleta de cabina, pero menos que una maleta grande. Y eso se notará en el peso, que – como hemos comentado antes – es fundamental.

Por su parte, los grandes viajes requieren grandes maletas. Así que, si eres del grupo de los que cuando inicia una aventura no tiene fecha de vuelta, tu maleta ideal es, sin duda, una maleta grande. Tendrás espacio para guardar todo tu armario. Lo cual ¡es genial! Así no tendrás que repetir modelito y además seguro que no te dejas nada olvidado.

Cómo volar con Ryanair

Maleta de cabina ryan air

Y no tener ningún encontronazo. Podría parecer una misión imposible, y es que la compañía irlandesa acapara buena parte de las reclamaciones de los usuarios. La mala prensa de Ryanair es mucha, y le ha supuesto ser la aerolínea peor valorada de entre las 100 principales compañías que operan en el Reino Unido lo que ha llevado a su presidente plantearse reformas para evitar este descontento.

Sin embargo, y teniendo en cuenta que, de momento, la normativa sigue igual, vamos a tratar de evitar situaciones tan desagradables como la que vivió una joven viajera, a la cual se le denegó la entrada a uno de los aviones de la aerolínea por llevar fuera del equipaje un pergamino y un libro. Estos son los consejos imprescindibles para viajar sin tener grandes problemas.

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Cobro por facturación de maletas: ¿medida anticrisis?

¿Es lícito que las aerolíneas empiecen a cobrar sistemáticamente por la facturación de equipaje? Según la Ley de Navegación Aérea, no: “el transportista estará obligado a transportar juntamente con los viajeros y, dentro del precio del billete, el equipaje”, dejando muy claro que solo “el exceso será objeto de estipulación especial”.

No obstante, las aerolíneas parecen estar haciendo caso omiso de lo expuesto en esta ley. Primero fueron las de bajo coste que, justificándose en las nuevas tendencias del mercado y la preferencia de los usuarios de pagar menos por un servicio más limitado, empezaron a cobrar por las maletas facturadas. A estas le siguieron las compañías estadounidenses. Y ahora, como no podía ser de otra manera, es el turno de las europeas.

 Colas facturación de equipaje.

Una de las últimas en anunciarlo ha sido Iberia, que “está estudiando la posibilidad de cobrar por aquellas maletas que vayan en la bodega”, tal como apunta elpais.com. Pero no es la única, porque British Airways ya ha comenzado a cobrar por la reserva de asientos a sus usuarios. Es evidente que la crisis que afecta al sector aéreo internacional está provocando toda una oleada de estrategias a favor de un recorte de costes y un aumento de los beneficios. Pero, ¿dónde queda el usuario final?

Si este camino hacia el cobro por la prestación de servicios se traduce en una rebaja de la tarifa inicial, bienvenido sea. Ahora, si el cobro por facturar o por reservar asiento no se va a traducir en una rebaja para aquellos usuarios que no facturen equipaje o que no reserven, ¿qué sentido tiene decir que responde a la nueva tendencia del mercado? No creo que los usuarios estén deseosos de pagar más por lo mismo…

La tarjeta de embarque del futuro está en el móvil

¿Recibir la tarjeta de embarque y facturar solo a través del teléfono móvil? Sí, es posible, aunque no se trata de un servicio generalizado sino que, por el momento, tan solo lo ofrecen algunas compañías aéreas y tan solo para unos destinos concretos. Es el caso de la alemana Lufthansa, que ya ha puesto en marcha este sistema en más de 40 ciudades europeas, y a la que se suma Barcelona, primer destino español en el que opera de este modo desde el lunes 7 de septiembre. Lo próximo será aplicarlo a otras ciudades, como Madrid y Bilbao, en próximos meses.

Primero fue el paso del billete en papel al electrónico —opcional en un primer momento para las aerolíneas, y obligatorio para la gran mayoría desde el pasado año—. Este cambio, que ya supuso una gran ventaja para el usuario, ha sido superado ahora por la tarjeta de embarque móvil. La clave de todo está en las ventajas que proporciona al usuario: facilidad, ahorro de tiempo y comodidad.

El cliente tan solo tendrá que disponer de un teléfono móvil con conexión a Internet, solicitar su tarjeta de embarque con 23 horas de antelación al vuelo y presentarla directamente en la puerta de embarque. Especialmente pensado para los viajeros de negocios, este sistema permite al usuario ahorrar largas colas de facturación, haciendo que el paso por el aeropuerto sea lo menos traumático posible. ¿Cuál será el siguiente paso en esta carrera por lograr un mayor desarrollo tecnológico?

La rentabilidad de hacernos volar de pie

¿Alguna vez has tenido la sensación de tener que dar las gracias porque te dejen volar en avión? Además de las prohibiciones y medidas cada vez más exigentes —cuando no absurdas—, tenemos que pagar por casi todo; y cada vez más. Primero fueron las restricciones al peso de las maletas, cuyo exceso nos puede llevar a pagar un sobrecoste; después, el tamaño del equipaje de mano; luego saltaron las alarmas por el transporte de líquidos; e incluso hemos escuchado y leído como algunas compañías se han planteado cobrar a sus pasajeros por ir al baño. Pero, ¿se puede llegar aún más lejos?

Pese a lo increíble que pueda parece, se puede. Una compañía de ‘bajo coste’ china, Spring Airlines, ha anunciado que estudia la posibilidad de hacer que sus pasajeros vuelen de pie. No es una medida precisamente cómoda, pero sí más barata para la aerolínea, ya que le permitiría rentabilizar aún más el espacio que ocupa un asiento, aumentando en un 40% su capacidad, y reduciendo sus costes hasta en un 20%, según las estimaciones de la compañía aérea.

Avión de Spring Airlines, por Budgetairlineguide.com

Al parecer, ha tomado esta decisión porque en la actualidad no dispone de los aviones necesarios para mantener las nuevas rutas programadas, justificando así que los viajeros vayan de pie. De esta forma, consigue aumentar la capacidad de las naves y cumplir con sus objetivos. Pero si realmente no cuenta con la infraestructura necesaria, ¿por qué ha propuesto nuevas rutas? Todo suena a excusa para aumentar su rentabilidad a expensas de los viajeros y de su comodidad, pero no de su bolsillo, porque nada han dicho de rebajar el coste del billete por viajar como si de la zona de carga se tratara.

Así que, estate atento, si no quieres que tu próximo vuelo se parezca más a un viaje en metro o autobús que a uno en avión.

Más casos de discriminación en el sector aéreo

Si hace un par de meses eran las personas con obesidad las que sufrían un trato discriminatorio por parte de algunas compañías aéreas en Estados Unidos, ahora han sido varios pasajeros sordos los que han vivido este mismo trato, aunque, ahora sí, en España.

Al parecer, Iberia y Air Nostrum impidieron volar a tres pasajeros sordos por no volar con un acompañante. Los hechos, que sucedieron en 2004, han sido condenados ahora, y aunque han sido acatados por las compañías, que ya modificaron la legislación vigente en casos de personas con discapacidad, dejan constancia del trato al que han estado sometidos —y siguen estando, en el caso de Estados Unidos— este colectivo de viajeros.

Si en el caso de los obesos las aerolíneas alegan falta de comodidad para el resto de pasajeros que tienen que compartir parte de su asiento con estas, cuando de personas sordas se trata, las compañías aéreas insistían allá por el año 2004 —fecha en la que sucedieron los hechos— que no podían viajar solas por una cuestión de seguridad.

Pero, tal como ha fallado la Audiencia Provincial de Madrid en base a lo que expone la legislación vigente —entrada en vigor en 2007 y acatada desde entonces por las aerolíneas en su Manual de Operaciones—, “la obligación de acudir con un acompañante en nada mejora la seguridad en caso de emergencia, ya que una persona sorda se encuentra privada exclusivamente del sentido de la audición, pero no tiene ninguna otra limitación que le impida comprender la situación de emergencia”.

Una vez más, queda demostrado que una persona con discapacidad física es un viajero como los demás, amparado por la Ley de Igualdad y Oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal. Es a ella a la que debes recurrir si te encuentras en algún caso similar a los relatados, ya que gracias a ella, queda abierta la vía judicial para la protección de los derechos del colectivo.

Un viaje a Valencia a cambio de una paella bien hecha

Por más que queramos alejarnos de la imagen más cañí de España, caricaturizada desde siempre por la gitana en traje de flamenco, el toro y la peineta, el sector turístico vuelve a recurrir a los tópicos para captar viajeros. Tanto es así, que todo aquel que demuestre que sabe cómo se hace una paella, tiene la oportunidad de ganar un fin de semana en Valencia.

Paella valenciana

Pero aviso a los más cocinillas: la campaña no tiene validez en España, ya que se trata de una promoción orientada a los mercados franceses y holandeses: en el caso de los primeros, la excusa de Turismo de Valencia para lanzar esta campaña es la celebración de la quincena valenciana en la ciudad francesa de Angoulême; en cuanto a los holandeses, el motivo es la inauguración de la conexión aérea con el aeropuerto de Schipho (Amsterdam), gracias a la nueva ruta ofrecida por Vueling.

Los interesados deben saber que no hace falta ir corriendo a comprar una paellera ni los ingredientes reales para hacer el arroz, sino que todo es más fácil de lo que parece. Simplemente se trata de un juego online en el que un simpático cocinero invita a los participantes a seleccionar el orden correcto en el que se tienen que agregar los ingredientes en el momento de hacer una paella. Todo aquel que lo haga correctamente, deberá rellenar una solicitud para participar en el sorteo. Pero deberán darse prisa, porque el juego tan sólo permanecerá operativo durante unos quince días.

Quién sabe, pero si la crisis sigue agudizando el ingenio de nuestros empresarios, pronto veremos campañas publicitarias en las que se regale un viaje a Madrid para el que mejor ‘tire la caña’, uno a Andalucía para quien haga el mejor salmorejo o incluso uno al País Vasco para el que baile mejor el aurresku.

La llegada de turistas internacionales pierde fuelle

Los turistas viajan menos, o al menos, no lo hacen en avión. El último informe sobre Compañías Aéreas de Bajo Coste, elaborado por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, demuestra que en el mes de marzo llegaron a España casi cuatro millones de pasajeros internacionales, un 20% menos que el año anterior. Del total, el 47,4% eligió aerolíneas low cost, frente al 52,6%, que prefirió las aéreas tradicionales. No obstante, hay que tener en cuenta el efecto que haya podido causar el retraso de la celebración de la Semana Santa al mes de abril, ya que en 2008 tuvo lugar en marzo, lo que hizo ‘engordar’ las cifras en ese periodo.

Terminal 4, Aeropuerto de MadridAerolíneas tradicionales y de bajo coste están sufriendo las consecuencias de la crisis a la vez. Y aunque siguen siendo más perjudicadas las primeras (con un descenso interanual del 20,3%), el dato más negativo lo arroja el bajo coste, que con una caída del 19,5%, mantiene la tendencia a la baja iniciada a finales de 2008. Atrás queda, por tanto, el auge vivido por este segmento del transporte aéreo durante los últimos años.

El dato positivo, sin embargo, es el posicionamiento del aeropuerto de Lanzarote, el único que ha experimentado un crecimiento en la llegada de turistas, tanto en la variación interanual (8,4%) como en el dato acumulado del año (10,7%). Por destinos, han sido las comunidades de Cataluña (23,4%), Canarias (16,9%), Baleares (14,9%), Andalucía (14,4%), la Comunidad Valenciana (13,8%) y Madrid (11,4%) las que concentran el 95% de los pasajeros de bajo coste.

Habrá que esperar a las cifras de desplazamientos de los turistas nacionales en este periodo que, si las previsiones no se equivocan, serán mucho más positivos que los de los viajeros internacionales.

Las aerolíneas penalizan a los viajeros con sobrepeso

¿Es lícito que una aerolínea cobre el doble por un billete aéreo a un pasajero con sobrepeso? Esta es la medida que desde el pasado 15 de abril se ha puesto en marcha en la compañía aérea United Airlines, la tercera más importante de Estados Unidos. Aunque el coste adicional —bien por un asiento doble o por una plaza en clase superior— sólo afectaría al pasajero gordo en caso de que el vuelo estuviera completo y no existiera la posibilidad de ubicarle en dos butacas libres.

Más llamativo que la iniciativa en sí es el argumento con el que la aerolínea justifica la toma de esta decisión, ya que en lugar de considerarlo una penalización a los usuarios obesos, entiende que es la forma de antender las quejas de otros pasajeros incómodos por tener que compartir la mitad de su asiento con ellos. Dicho así, parece obvio. Pero, teniendo en cuenta que más del 30% de la población adulta norteamericana y el 16% de los niños del país padece esta enfermedad, quizá ya no lo sea tanto.

El espacio entre un asiento y otro suele ser muy limitado en los aviones.Si la población sigue engordando a este ritmo, ¿podría llegar el día en el que sea el pasajero obeso el que se queje y el delgado el que tenga que callar? Más que un augurio, este planteamiento es ya una realidad, tanto que las aerolíneas chinas ya han tenido que adaptar sus asientos para dar respuesta a las quejas de sus pasajeros con sobrepeso, que exigen disponer de un espacio adecuado para su cuerpo a bordo del avión, sin molestar al pasajero más delgado. Y esta es la manera en la que no se prima el derecho de uno sobre el de otro.

Por tanto, queda demostrado que sí se pueden aplicar medidas que satisfagan las necesidades de todos los usuarios, sea cual sea su peso, su discapacidad o su necesidad, puesto que todos son viajeros y todos pagan unas mismas tasas por su billete —sin tener en cuenta las diferencias de precio por descuentos de agencias, compra anticipada y ofertas de última hora—.

Entonces, si es posible contentar a todos, ¿por qué se impulsan ahora medidas como la norteamericana? Muy sencillo. La clave es la rentabilidad: un viajero obeso necesita el doble de espacio, y paga la mitad por ello, haciendo que la compañía aérea obtenga menos beneficio por un vuelo que, en la práctica va completo, pero en la teoría no.

Difícil solución, por tanto, si las empresas del sector continúan pensando en términos de cantidad y rentabilidad en lugar de calidad hacia sus viajeros.